martes, 15 de abril de 2014
La corrida de toros estilo norteamericano (Version Final editado por Dra. Solano)
Era el once de abril de mil novecientos noventa y ocho. Yo recuerdo la fecha porque estábamos allí por mi cumpleaños. Yo iba a cumplir quince años y mi papá me había preguntado lo que quería hacer para mi fiesta. En aquel entonces mi papá pasaba mucho tiempo con su amigo en el campo quien llamábamos “Bo.” Bo era dueño de un rancho grande al norte de Hurley, Ms. Yo le había dicho a mi papá que quería pasar mis cumpleaños en su rancho con unos amigos. Queríamos hacer un fuego y pasar la noche al aire libre. Así empezamos la aventura. Cuatro amigos y yo fuimos juntos ese día al campo con mi padre para cumplir mi deseo. Desde el principio mi padre debía saber que sería un desastre. Mi amigo gϋero al llegar al rancho de repente necesitaba usar el baño.
Papá le dijo con una sonrisa, “Estamos en el bosque tontito! No hay baños! Vas a tener que agarrar un árbol”
Mikey le contestó, “Qué! Nunca he hecho eso antes…pero ok.”
No pasó mucho tiempo después de eso cuando Mikey volvió con la cara completamente colorada. Nos informó que había tenido un accidente.
Mi papá, muriéndose de risa, le dijo, “Tienes que agacharte antes de usar el baño!!!”
Mikey tuvo que lavar los calzones en el río y se sentía tan incómodo que pasó el día entero sin decir nada. ¡Era un evento que causaría vergϋenza por su vida entera porque todo el mundo sabe que un buen amigo como yo nunca le dejaría olvidarlo! Eso era bastante para mi padre y él nos dio saludos y salió. Ahora que soy adulto, yo me pregunto lo que pensaba él mientras conducía hacia la casa de su amigo. Creo que no imaginaba que podíamos destruir tanto en el bosque. Si él conociera a mis amigos como yo los conocía, nunca habría salido. Justin, mi amigo mexicano, poco después vagó en un campo donde había el ganado. Él siempre era un espíritu libre al que le gustaba mucho hacer cosas nuevas, vagar sin rumbo por nuestro pueblo y por su vida en general. Esta vez vagaba sin preocupacion como solía hacer y eventualmente se dio con una vaca dando la luz a un ternero. Él disfrutaba tanto mirar el proceso que no prestaba mucha atención a nada pero cuando finalmente volteó a su lado al oir la respiración pesada de un toro, probablemente el padre del ternero, mirándolo con enfado por entrometerse en su asunto. Lo bueno de este incidente era que mi amigo mexicano podía correr muy rápidamente y lo hizo sin pensar mucho en la situación. El toro lo persiguió por el campo entero hasta que mi amigo literalmente subió a un árbol. Él tuvo que esperar alrededor una hora para que el toro perdiera interés por esperarle que bajara. Ahora es chistoso pero te aseguro que él pensaba que iba a morir ese día y nosotros también. Se pensaría que mis amigos se habrían calmado después de eso pero nunca he sido el mejor para escoger a amigos listos. Empezaba a atardecer así que hicimos un fuego. Mi otro amigo llevó una pistola de bola de pintura consigo. La había escondido en su bolsa sin que supiera mi padre por supuesto. Armamos la tienda de campaña y pasamos tiempo echando cosas fortuitas en el fuego. ¡La más interesante era un cartucho de CO2 que inmediantemente explotó dando luz al campo entero! Entonces oímos el sonido del ganado pasando por el lado de la cerca. El gϋero tuvo la gran idea de sacar su pistola de bola de pintura y dispararlo. Nadie podría haber sabido lo que iba a pasar después. El ganado pisoteó la cerca y lanzó en estampida hacia nosotros. Espantados, corrimos a la tienda de campaña. Allí nos acurrucamos todos juntos por miedo mientras el ganado pasó por los lados de la tienda de camaña golpeándola con sus cabezas y mugiendo en voz alta. Por el merced de Dios no nos pisotearon y nadie sufrió daño pero nadie salió de la tienda tampoco hasta que volviera mi padre el día siguiente. Mis amigos, sean tontos o no, no eran sapos y ninguno de ellos le contó a mi padre de lo que había pasado. Nadie con excepción a nosotros y ahora ustedes saben la verdad de lo que ocurrió a esa fecha pero mi padre sí recibió una llamada de su amigo “Bo” el día siguiente queriendo saber ¡por qué su ganado estaba cubierto con manchas de pintura!
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